Había empezado el Genji Monogatari (algo así como el Quijote japonés).
930 páginas encuadernadas en tapa dura.
No sabría calcular el peso, pero el día que me lo llevé como lectura de transporte público, la gente en el andén me miraba con cierta compasión. La compasión que se siente hacia la gente trastornada, supongo.
Un día fue suficiente para comprender que había que abortar la operación y adquirir alguna otra lectura más llevadera en el sentido más literal del término. Finalmente fue una de Henning Mankell, La quinta mujer.
No he podido escapar a esta reciente pasión que hay en España por la literatura sueca. Y yo que me creía tan original...
Todo empezó estas navidades, cuando buscaba un regalo para mi tía Sofía y, de repente, recordé que le encantaba Henning Mankell. Le compré su última novela y de paso, compré otra para mí.
Resultó que la mía no era policíaca, mira tú por donde debí comprar la única que hay publicada en España.
El caso es que, como me gustó la novela en cuestión, decidí comprar más. Y es que con esto de la literatura a veces me comporto de forma un tanto compulsiva y hasta que no leo todo lo que un determinado escritor ha publicado, no me quedo tranquila.
A día de hoy llevo ya unas 7 novelas, seis de ellas policíacas que forman parte de una saga protagonizada por el inspector Kurt Wallander, de la policía de Ystad.
Kurt Wallander es un tipo peculiar. Desde luego no es guapo, ni triunfador, pero tampoco es alcohólico ni agresivo. Es un personaje bastante realista, y eso me gusta. Un tipo que sufre cuando mata a alguien (cosa que, desde luego, no pasa a menudo). Un hombre que no parece que tenga precisamente un don con las mujeres. Que se relaciona con dificultad con su hija, con su padre...
Un tipo listo, desde luego. Y con mucha intuición.
A mí me gusta Wallander y siempre quiero que gane (supongo que es fácil ir con los que siempre ganan), pero esta vez no ha sido así.
Esta vez yo no quería que Kurt pillara a la asesina. No quería, aun a pesar de que ella era despiadada y fría, de que se las hacía pasar canutas a sus víctimas.
Quizá era porque esas víctimas no eran seleccionadas al azar, sino que eran hombres brutales que pegaban e incluso mataban a sus mujeres, que las reducían a la nada y las hacían desear la muerte....unos verdaderos hijos de puta, vamos.
Así que yo, aunque quede poco tolerante-políticamentecorrecto decirlo, quería que ella siguiera un poco más, que le diera a cada uno de esos seres un poquito de su propia medicina. Que sintieran lo que es el miedo, la impotencia y el dolor. Que volviera a regir el código de Hammurabi, el ojo por ojo, diente por diente.
He dejado de ser comprensiva con ciertas cosas. Si hacemos caso al padre de Grace en la película de Dogville, la comprensión es una manifestación de prepotencia, de creerse por encima de los demás, pobres seres imperfectos a los que, precisamente por esa imperfección, nos sentimos obligados a perdonar y comprender.
Yo no soy perfecta ni creo serlo, así que ni comprendo ni quiero comprender.
2 jardineros comentan:
Si tu no eres Doña Perfecta, imaginate Yo...
Comprender (en la wiki):
1)Rodear por todas partes una cosa, tener algo dentro de sí.
Sinónimos: abarcar, ceñir, rodear, incluir, abrazar, entrañar, envolver, englobar, reunir, contener, implicar
2)Penetrar en el significado de lo que se dice o se hace, hacerse una idea de algo usando las facultades mentales.
Sinónimos: entender, alcanzar, captar, penetrar, darse cuenta, cachar (Chile), discernir, concebir, chanelar (España)
Hipónimos: descifrar, leer
Relacionados: discurrir, inferir, idear, razonar, meditar
3) Compartir o encontrar razonable los motivos o el proceder de otra persona.
1,2,3...Splash!
A mi me encanta abrazar y penetrar y compartir y descifrar y chanelar y meditar y, y, y leer los crimenes de la calle Morgue de Poe y los ojos bonitos y los dientes bonitos.
Quien habla de perfección o de que comprenderlo todo es perdonarlo todo. Ni todo es blanco, ni negro, ni todo es relativo.¡Aleluya!
Ei! M.!!! Mola verte por aqui!
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